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La luz interior del hombre, ese
tremendo brillo que no se va, es la que le alumbra las
tareas en donde ese hombre es región, es universo y
pronuncia a todo viento la libertad. Los que encuentran
esa luz, así tarden la muerte llegarán con toda la vida.
Para superar valederamente al pasado, hay que saber que
seremos superados en el futuro. Debemos dejar el camino
mejorado, pero un camino siempre perfectible y no una
vía muerta. Cambiar sin tradición, cambiar
traumáticamente, sin inteligencia ni pasión regional,
significa globalizarse, hacerse un hibrido y morir.
Los Arrieros de Salta encontraron la Iuz del canto y
saben que cantar es amar con la voz las cosas de la
vida, saben que cantar es ser niño y abuelo, entender la
tierra de uno y el mundo todo. Saben que cantar es
evaluar con la sangre la clave de la tradición: Cambiar
paulatinamente porque así cambia lo que es verdad.
Bienvenidos al
canto popular Arrieros de Salta. Cantores que queremos
porque son nosotros, la maravilla de encontrar en el
artista nuestra identidad, Bienvenidos Arrieros de Salta
y aquí tomo la sentencia de la copla popular “Soy de
Salta y hago falta”, hago falta, porque hace falta eso
de Salta, ese color inexplicable, la sugestión única de
un canto que conmovió al país y al inundo, porque era la
repetición fabulosa de su misterio de su gente y de su
paisaje.
Yo soy Arriero de Salta, por eso llevo el corazón al
centro de esa luz interior que alumbra desde ayer desde
mañana y para siempre. Ariel
Petrocelli. |